Content
En 2026, con un riesgo país que se consolidó por debajo de los 600 puntos y un marco macroeconómico más estable, la renta fija argentina recuperó atractivo como vehículo de inversión. Para un perfil agresivo, Botto describió una cartera con 100% de exposición a riesgo soberano, con un 20% en Bopreales —repartido entre BPOB7 y BPOA8—, un 40% en Bonares (AL30, AL35, AE38 y AL41) y un 40% en Globales, concentrado en los tramos más largos de la curva (GD35, GD38 y GD41). Bajo un escenario en el que el riesgo país descienda hacia niveles cercanos a los 400 puntos básicos en un horizonte de 12 meses, estimó que los bonos soberanos largos podrían ofrecer retornos potenciales del 16% al 18%. Desde ConoSur Investments, Florencia Calvente plantea que, para un inversor conservador con una cartera de renta fija en dólares 100% argentina, la estrategia pasa principalmente por obligaciones negociables (ON) corporativas, con un armado escalonado de vencimientos.
En este caso, el rollover es de 55x el total del bono más el depósito, y debe completarse en 5 días, ideal para jugadores más activos. BetWarrior se suma al ranking de las mejores casas de apuestas en Argentina con una propuesta de bienvenida potente y accesible. Para acceder, registrate con el código GOALBET y realizá un depósito mínimo de $1.000. Para acceder a la oferta, realizá un depósito mínimo de $2.000 y solicitá el bono dentro de los 30 días posteriores a tu registro.
Los bonos soberanos tienen liquidez alta y permiten salir de la posición rápidamente. Para tres años o más, el tramo largo tiene mayor potencial de apreciación pero también mayor exposición a la volatilidad de tasas. Los primeros son más sensibles a cambios en las tasas de interés; los segundos reducen la exposición al riesgo de concentración al final del plazo. A cambio, el emisor se compromete a devolver ese capital en un plazo determinado y a pagar intereses periódicos (llamados cupones) durante la vigencia del instrumento. Para horizontes más largos, los instrumentos duales CER/TAMAR y las ONs corporativas en dólares al 6%-9% permiten diversificar entre pesos y hard-dollar según las necesidades de cada empresa”, expresó. Por último, y pensando en la liquidez ociosa de las empresas, recordó que “muchas empresas subestiman que la liquidez parada en cuenta corriente pierde contra la inflación y contra el tipo de cambio”.
Bajo estos lineamientos, el estratega de Mills Capital Group detalló una cartera modelo conservadora compuesta por Marcelo Casino un 40% en bonos corporativos de primera línea, incluyendo emisiones de Central Puerto, Pampa Energía, Pan American Energy, Pluspetrol, Tecpetrol y YPF, combinando legislación local y extranjera. Según explicó, estos instrumentos permiten bajar la duration del portafolio manteniendo una tasa cercana al 9,5%, lo que los vuelve una alternativa eficiente para balancear riesgo y retorno dentro de carteras dolarizadas. A modo de síntesis, describió una cartera tipo para este último perfil compuesta por un 50% en Globales largos (GD38 y GD41), 10% en AL30, 15% en ONs corporativas largas y 25% en bonos subsoberanos, con foco en Córdoba, Mendoza y Salta. Bajo un escenario a tres meses en el que la curva argentina converja hacia un perfil de crédito B-, con rendimientos cercanos al 8%, Menéndez identificó a los bonos GD35 y GD41 como los de mayor potencial de suba, con un upside estimado en torno al 12%.
